Han pasado más de 8 años desde
aquella noche que cambió mi vida. Entras en la cama lleno de sueños y antes de que amanezca no queda nada de ellos.
Y en ese momento te das cuenta de
que una vida sin sueños deja de ser una vida.
Así pasé más de un año, sin vida.
Desde que escuché de boca del Dr. Jiménez Candil las palabras:
“… haces Ironman. Pues a partir de ahora lo máximo que podrás hacer es caminar
...”
Y caminé durante algo más de un año como un espectro. Sin sueños, sin vida, pensando que cada noche sería la última, que no habría siguiente
latido, metido en una profunda depresión.
Por suerte un año después pedí una
segunda opinión y las cosas cambiaron.
Volví a soñar, a reír,... a vivir.
Ocho años después continúo
viviendo, disfrutando, soñando. Sueño con mi próximo reto de este 2016. Será la
travesía de 10km a nado, desde las Islas Cíes hasta la costa de Vigo.
Sueño con el reto
de la primavera de 2017, cuando si todo va según lo previsto recuperaré ese
sueño que tenía antes de aquella noche que cambió mi vida.
Atravesar a nado el estrecho de Gibraltar.
Y sueño con poder seguir soñando.
Porque una vida sin sueños no es vida
Y las limitaciones están en….
Las limitaciones ....
Las limitaciones no están, las
ponemos nosotros.
Según el Dr. Jiménez Candíl me la estoy jugando. Según la Dra. Araceli Boraita puedo hacerlo.
Tenía dos opciones, recorrer el camino hasta aquí como un muerto en vida o llegar como lo he hecho, soñando, disfrutando.
Y si alguna vez me equivoco, espero que los que me rodean sepan entender que tenía que vivir así, porque de la otra forma no es vida.
Continúo soñando... ¿Hasta cuándo?
HASTA EL FINAL
HASTA EL FINAL



