
Como estaba previsto, el día 25 de mayo comenzó una aventura que estuvo a punto de suspenderse por el tiempo. Es más, si hubiera sido una competición oficial se habría suspendido. Pero era ahora o nunca.
El día amaneció con sol, frío pero con sol. Llegamos al Burguillo, con familia y acompañantes, alquilamos la piragua, y a eso de las 12:15 comenzó la travesía.
Primeras brazadas y a punto estoy de darme la vuelta. ¡Joder, que agua más fría!
Pero a los 5 minutos esto cambia. El agua algo más caliente y yo empiezo a disfrutar. A los 40 minutos hemos salido de las curvas del pantano. Esto marcha viento en popa a toda vela. (no sabíamos lo que nos esperaba)
Cuando llevamos 1 hora empieza a llover, y al rato el diluvio. Yo casi no me enteraba, pero acompañantes, "Jime" y Aurora se calaron. (Muchas gracias por aguantar chicos, porque sin vosotros esto habría sido imposible).
Pasada al hora y media comienzo a notar algo de frío. ¡Bueno, ya llegaré a aguas más calientes! me dije. Pero esas aguas no llegaban. La lluvia había echo que bajara mucho la temperatura (el agua estaba entre 12 y 14ºC)
Concentración y a marcarse un objetivo. Una piedra que llega pronto, un árbol, así uno tras otro.
Hasta que llega un momento en que el frío no me deja disfrutar. Me acerco a la piragua y les digo: "Chicos, creo que no voy a conseguirlo". Y la respuesta de Aurora fue: "Luismi, sube a la piragua" Ella notó el frío que tenía dentro y también se dió cuenta, al igual que "Jime" que no merecía la pena continuar.
Al final los 12 km previstos se quedaron en 10. Desde el puente de Venero Claro hasta el restaurante del Valle de Iruelas.
Pero ha sido una de las aventuras más bonitas que he vivido y no habría sido posible sin "Jime" y Aurora. Muchas gracias y hasta la próxima, porque esto no puede quedar así. Hay que cumplir objetivos al 100%.
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