INSCRIPCIÓN
Desde mi inscripción a Zarautz allá por el mes de febrero
todo fueron buenas o muy buenas sensaciones, tanto nadando como bicicleta y
corriendo. Esto, unido a las salidas con los Triavila que vamos a
Zarautz hace que suba el umbral de sufrimiento que tanto esfuerzo me costó
bajar, lo que me llevó en más de una ocasión a forzar más de lo debido. Y como
además las sensaciones eran buenas, en cada salida en grupo volvía a subir un
poco más ese umbral.
¡Qué maravilla volver a sentir que entreno! Nunca a los
ritmos de antes, pero entreno.
ULTIMAS 3 SEMANAS
Son semana que debería de haber sido de calidad, pero bastante
hago con no quedarme en casa. Empiezan los primeros días de malas sensaciones.
Aunque de momento son pocos se van alternando días buenos o muy buenos con
algunos regulares. ¿Calor, falto de horas de dormir, etc.? Pero a falta de 2 semana para zarautz termino el domingo dando la vuelta a La Colilla (19km) con Juancar y Paco Crespo con muy
buenas sensaciones y muy buen ritmo, enlazando con 25km de bici con Jorge.
Todo rueda bien
En la última semana continúan días buenos y malos, pero un entreno de 3000m de natación terminando con series de 100m y otro de 82 de bici seguido de 35 minutos de carrera a ritmo fuerte hace que desaparezcan todos los fantasmas.
ULTIMA SEMANA
Fantan 5 días para el día que tanto espero y tanto he preparado. Semana para recuperar fuerzas y buenas sensaciones, olvidando los días malos de las 3 últimas semanas.
Martes 9 - 15:00
Termino de trabajar y me dirijo hacia el bus que me traiga
de vueltas a Avila. A medio camino hacia el bus comienzo a tener el pulso raro, muy raro.
Hago los gestos habituales en estas ocasiones y nada… no se pasa. Me siento apartado en
el bus sintiéndome culpable de esta situación y me doy cuenta de lo que no
había visto hasta ahora.
“Me ha costado mucho esfuerzo y muchas lágrimas asumir que no puedo entrenar como me gustaría, y con 3 meses de buenas sensaciones he
tirado por tierra todo todo aquello que me ha costado tando construir (no asumir). Mis ritmos tienen que ser más lentos. Mi pulso más bajo. No puede exigirme como lo hacía antes y no volveré a derramar ni una sola lágrima por no poder hacerlo.”
El bus continúa su camino hacia Ávila y mi pulso sigue igual.
Qué hago...¿Digo al conductor que pare y que me deje en un centro médico, continuo hasta Ávila a
ver que pasa?
Una hora después el bus llega a su destino y
afortunadamente el ritmo es (o parece) normal. Mi corazón se siente como si
hubiera corrido 20 maratones seguidos, pero a eso ya estoy acostumbrado después de mis
olvidados episodios de taquicardias. Y como no podía ser de otra forma, llego a
casa, y después de comer y reposar la comida cojo la bicicleta y hago 40km muy suaves, intentando olvidar lo vivido en el bus para alejar los fantasmas que quieren volver a entrar en mi cabeza.
Miércoles y jueves hago el entreno previsto. Con mucho
miedo, pero lo hago. También me hago un electro para confirmar que todo está
correcto, y también me depilo el pecho, por si tuviera algún problema facilitar las
cosas a los médicos. Con ese optimismo me dispongo a participar en Zarautz.
13 DE JUNIO.
(Sí, para colmo es día 13, aunque por suerte para mí no soy
supersticioso.)
Me levanto con muchas dudas. Las mismas que vengo
arrastrando desde el martes. Pero aun así estoy en la playa de Getaria esperando el disparo de salida. Y a las
14:15 empiezo a nadar. 50 minutos después estoy cogiendo mi bicicleta en Zarautz, feliz de
no haber tenido ningún problema y esperando que todo continúe así.
Comienza la bici y desde los primeros kilómetros noto que el motor no
funciona bien. Cuando el ritmo es de paseo su funcionamiento es “aceptable”, pero en el momento que
incremento el ritmo, por poco que sea, noto… no sé, pero se que no va bien.
Miles de pensamientos pasan por mi cabeza. Metido en ambulancia, desfribriladores, echar pie a tierra y retirarme antes de que todo eso pase. Consigo analizar la situación y si mi ritmo es suave considero que no me la estoy jugando y por otro lado, echar pie a tierra supondría rendirme, aceptar lo que tanto tiempo me he resistido a no aceptar. Me digo que al menos tengo que completar una
vuelta, llegar a Zarautz y allí decido. Cuando completo la primera vuelta aunque no he mejorado tampoco he ido a peor, así que continúo. Aún así me planteo en numerosas ocasiones si tiene algún sentido continuar cuando no
estoy disfrutando. Y no tengo ninguna duda.- No es un flutter, porque si entro en flutter me mantengo así salvo que me hagan cardioversión
- No es fibrilación, porque el ritmo es irregular, y el mío, salvo latidos raros es un ritmo rítmico
Si me retiro habré perdido. Seré un perdedor y
no puedo vivir así. Puedo vivir sabiendo que soy defectuoso, pero un defectuoso que lucha cada día por
ser normal.
Comienzo la segunda vuelta en bici y empieza una lluvia
ligera que termina convirtiéndose en diluvio. Ahora junto a las sensaciones
cardiacas está el frío y el peligro de la carretera resbaladiza. La única forma
de combatir ese frío es ir fuerte, cosa que no puedo hacer porque el ritmo de
mi corazón deja de ser normal. Pero también ese frío hace que mi atención deje
de centrarse en los latidos de mi corazón y se centre en el peligro de la
carretera mojada y en tensar mis músculos para conseguir algo de calor.
Con una batalla psicológica como nunca en la vida había
tenido consigo terminar la bicicleta.
Si las dudas en la salida eran muchas
ahora se han multiplicado por infinito a la hora de afrontar los últimos 20 km de carrera a pie. Pero de repente el interruptor de mi
corazón cambia y empieza a funcionar perfectamente. La lluvia continúa, el frío
desaparece y mis latidos son normales. Así que al menos los último 20 kilómetros los disfruto como nunca, olvidando la dura batalla vivida sobre la bicicleta y de la que una vez más salí victorioso.
Y un año más vuelvo a ser finisher en Zarautz
...y una semana después también soy finisher de la travesía a nado del Valle de Iruelas. 5.500m nadando muy suave y disfrutando como nunca de algo que pensé que se me había acabado para siempre.
...y una semana después también soy finisher de la travesía a nado del Valle de Iruelas. 5.500m nadando muy suave y disfrutando como nunca de algo que pensé que se me había acabado para siempre.


1 comentario:
¡Qué maravilla se me había olvidado que existía AIRONDINO para saber como te encuentras!Perfecto seguiré hablando através de él. Porque está claro que si hoy no lucho, mañana no me podré quejar de no haber conseguido algo.
Yo se que tu puedes hacer lo imposible posible pero nunca te rindes. Perdona tus errores porque perderás batallas pero nunca pierdas la ilusión y compártela con los que te queremos.
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